martes, 13 de abril de 2010

Dos del BAFICI




Como éste entre algunas otras cosas es un blog de cine es casi indispensable escribir sobre el BAFICI.

Estrené con “Do it again” un documental de la sección musical que pintaba mejor de lo que resultó. Es que en principio la idea es tentadora: Geoff Edgers un periodista de rock del Boston Globe se pone como objetivo reunir a los integrantes originales de The Kinks (su banda favorita) para demostrar que están a la altura de los Rolling Stones o los Beatles. La tarea es verdaderamente difícil teniendo en cuenta que los hermanos Ray y Dave Davies (el primero cantante y líder y el segundo guitarrista) están peleados a muerte desde hace más de 10 años.
Pero el documental no ahonda en los motivos de esta separación ni cuenta demasiado sobre la historia de la mítica banda inglesa, es más bien un ejercicio ególatra de Goeff que no se toma bien la llegada de los 40 y que además es bastante bobo. Pero bueno, en el medio hay mucha música de los Kinks y algunos personajes simpáticos como Zooey Deschanel y Robyn Hitchcock.

“Ocio” de Juan Villegas y Alejandro Lingenti es una adaptación de una novela que lleva el mismo título escrita por Fabián Casas. Yo no lo leí pero debe ser muy buena porque la gente lo aplaudió como loca cuando antes de empezar la función los directores lo nombraron en su breve preámbulo. Como no se nada del libro me voy a limitar a hablar de lo que vi en la pantalla sin entrar en el ríspido tema de la adaptación literaria y todo lo que conlleva.
Andrés (Nahuel Viale) es un veinteañero de clase media baja que intenta sobreponerse a la reciente muerte de su madre. Vive con su papá y su hermano con los que no comparte más que el techo y las comidas. También tiene algunos amigos del barrio, es fanático de San Lorenzo y del Rock Nacional de los 70.
“Ocio” es una película de atmósfera en la que los directores logran transmitir a través de la puesta en escena y del personaje principal cierto clima de tristeza y angustia. Los encuadres están muy cuidados y la imagen grabada en HD es impecable. Pero todo esto no basta porque fallan a la hora de contar la historia y la película no pretende ser solo poesía, pretende narrar situaciones y quiere hablar de cosas sin lograrlo. No encontré los temas que los directores enuncian como ejes del film: la relación de amistad está mostrada de una forma absolutamente superficial, apenas un poco más nos dicen de las dificultades de vínculo que deja la muerte de la madre en la familia.
Igual que en los mundos de Rejtman el vacío y la zozobra son predominantes, ¿para que comunicarse, para que actuar en un mundo absurdo? Pero en medio de largos silencios que abonan esta idea irrumpen monólogos demasiado largos y con tono trascendental que están al borde de ser catastróficos y que por alguna razón inexplicable y casi mágica zafan del ridículo. Uno es el del hermano hablando de comic de Billiken (la actuación empieza siendo lamentable pero se ve que el actor se va sintiendo más cómodo y la remonta), la otra la del inmigrante ucraniano filosofando sobre el tiempo en la plazoleta.
La escena en que Andrés va solo al hospital y habla con un médico (se ve que habla pero no se escucha) directamente no la entendí y creo no haber sido la única por lo cual no lo considero una ambigüedad si no una falla a nivel narrativo.

S.R
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miércoles, 7 de abril de 2010

Crispin Glover



Hoy en día, aparentemente la única universidad del mundo que prepara actores para trabajar en cine es el Actors' Studio, cuya técnica fundadora es el método Stanislavski, y cuyo padre artístico fue el lamentable traidor de Elia Kazan. Pero esta institución no fue la primera en su propósito. La pionera en el rubro fue la soviética FEKS (o Fábrica del Actor Excéntrico, fundada por Lev Kuleshov), que se basaba en las teorías y prácticas del otro gran técnico de la actuación, el opuesto Meyerhold. En lugar de apoyarse en las vivencias del actor, dependiendo del estado físico y mental del mismo y de su "mundo", Meyerhold y la FEKS proponían una técnica absolutamente imaginativa y no mimética, basada en la pose y el gesto, y no en memorias de ningún tipo.
Harto de los actores miméticos, de ver una y otra vez el mismo papel, el mismo actor (aunque las caras cambien), presté atención al excéntrico y fresco Crispin Hellion Glover.

CHG comenzó su carrera de actor a los 13 años (otra infancia robada), y pasó por éxitos masivos como los Happy Days de The Fonz y Family Ties, ambas novelas de iniciación para las nuevas generaciones de niños explotados (o actorcitos).
Luego llegó al cine, y al poco tiempo logró dar el gran salto: en 1985 hizo del inolvidable y superfreak George McFly en la primera entrega de Volver al futuro.
Ahí el mundo entero pudo tener una primera aproximación a la imaginativa técnica de Glover, que además de regalarnos una interpretación realmente novedosa como ninguna de las que ya habíamos visto miles de veces, le dió un cross en la mandíbula a Spielberg y al resto de los productores al ganarle un juicio luego de que, por negarse a participar en las subsiguientes entregas de la saga, Zemeckis usara imágenes de archivo del propio Glover para revisitar la figura de George McFly, sin su permiso. Dinero para Glover, jurisprudencia para los actores, revés para Spielberg y sus lacayos.

Su carrera cinematográfica siguió dejándonos recuerdos imborrables, como el sepulturero de A quién ama Gilbert Grape, el bombero del tren de Dead Man, Andy Warhol en la lamentable The Doors de Oliver Stone y el tenebroso y callado villano de Los Ángeles de Charlie.

Interrumpo la enumeración no porque no tenga más elementos para listar, sino porque quiero detenerme un poco en algunos de sus trabajos:

- Willard (2003): En esta joya de lo raro comparte cartel con dos ratas, una blanca, pequeña y simpática llamada Aristóteles, y una Cricetomys gambianus, la especie murina más grande del mundo, llamada Ben, la gran villana del film. Los tres actores se lucen (las ratas haciendo de sí mismas, como si aplicaran el método Stanislavski, y Crispin Glover inventando otra vez un nuevo tipo de ser) en esta muy divertida película indie. Si conseguís la edición en DVD, podés disfrutar de la frutilla del postre: Un cover de "Ben", de Michael Jackson, interpretada por el mismísimo CHG. La canción original fue compuesta por encargo para Ben (1972), secuela de la Willard original de 1971. No es casual que uno de los libros más importantes de Glover (sí, también escribe, ya hablaré sobre esto), Rat-catching, se centre en el pueblo de los ratones.

-Rubin and Ed (1991): Rubin Farr, el personaje de nuestro héroe, es un joven sin amigos más que un ratón (sí, siguen) de juguete, al que solo le interesa vestirse al estilo de los 70s y bailar como loco las composiciones de Mahler y que tiene un gato muerto en el congelador al que necesita enterrar en el desierto. La película no es gran cosa en sí misma, pero encarnando a Rubin, Crispin Glover realizó una de las más legendarias apariciones en la TV norteamericana: Vestido con peinado, pantalones y plataformas de los 70s asistió al show de David Letterman; el personaje que encarnaba se encontraba confundido, pero más confundido estuvo el público y, sobre todo, el propio Letterman luego de que Rubin le tirara una patada intentando demostrarle que "era fuerte, y que podía pelear". De esta manera se convirtió en el único invitado en la historia del programa en ser expulsado, y en uno de los mitos y misterios más grandes de la TV estadounidense. Pueden consultar en los foros de IMDB, la gente sigue debatiendo si CGH estaba de LSD, si fue un momentáneo lapso de locura, o lo que es más probable, una suerte de real-fi (una irrupción de la ficción en la realidad que desconcierta tanto al público como a las categorías mismas).

Otro punto realmente curioso de este personaje ídem es su particular relación con la literatura. Ha participado en adaptaciones de grandes obras como Ferdydurke, Beowulf, Alicia en el país de las Maravillas y en la inigualable versión de Bartleby. Esta última, una verdadera joya, en la que si bien comienza Crispin (Bartleby) con sus excentricidades, van estas reduciéndose más y más hasta llegar a la nada misma, devenir imperceptible. Una lástima que no esté editada en el mundo hispanoparlante; pero quien pueda prescindir de los subtítulos, no puede perdérsela.
También es pertinente mencionar su lugar de autor: Ha escrito más de 10 libros. En la mayoría de los casos, las operaciones son similares; sus obras toman textos victorianos que pertenecen ya al dominio público, y les aplica recortes, los "collagea", al mejor estilo cut-up de William S. Burroughs (Casualmente, en una entrevista, ha dicho CHG que el verdadero momento del director de cine es la sala de montaje; el rodaje es simplemente un acto de resistencia, de la misma forma en la que lo es una maratón).

Me encantaría terminar esta nota homenaje a mi querido Crispin haciendo algunas observaciones sobre sus propios films, los que él ha dirigido, pero no es posible ya que no se han estrenado. A la manera de Orson Welles, con sus trabajos de actor logra financiar sus propios y personalísimos proyectos; pero para conservar la independencia, no llega nunca a estrenarlos ni a lanzarlos en DVD. La forma de distribución por la que ha optado consiste en hacer tours como una banda de rock, alquilando venues en los que las proyecta, luego Q-A y finalmente, lecturas de fragmentos de sus libros.

Dudo que algún día haga un tour por Sudamérica, pero hasta ese momento lo estaré esperando.

P.D.
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